Perdí a mi mamá hace dos años. Estuve meses sin rezar, sin nada. Un día mi hermana me regaló la biblia de jóvenes sin decirme nada y empecé a leerla sin ganas, pero en un punto me encontré llorando a las once de la noche. No fue ninguna frase fue simplemente sentir que algo me estaba hablando de verdad, no de manera genérica.